Vermeer, la luz de Delft (1ª parte) [#JuevArte]

“La lechera”, “La joven de la perla”, «Vista de Delft» y “El arte de la pintura” son algunas de las obras más conocidas -y que ya forman parte del imaginario de los aficionados al arte- de Johannes Vermeer, uno de los artistas que más fascinación despiertan actualmente.

Sólo conservamos 36 cuadros suyos distribuidos en 18 museos de 7 países diferentes. Una cifra irrisoria si lo comparamos con las de los pintores contemporáneos suyos. En total, su producción no debió superar las 60 obras (lo sabemos gracias a actas de subastas e inventarios).

Sus obras nos transmiten paz, tranquilidad, sosiego y siempre nos reserva algún mensaje oculto (en los objetos o la escena representada) que el espectador debe tratar de adivinar. Y, por supuesto, la luz, esa luz tan personal de Vermeer que llena de magia la escena.

No conocemos cómo era su aspecto físico. Se ha apuntado que se autorretrató en su obra, «En casa de la alcahueta», pero es algo que está descartado en este momento. También se ha dicho que se autorretrató de espaldas y pintando el «El arte de la pintura»

Sí sabemos que nació en la ciudad holandesa de Delft en 1632 y conservamos su partida de bautismo (Gracias a Gerardo Gilsanz @GGilsanz por facilitarme este valioso documento). Sus padres se llamaban Reyner Janszoo Vos (en 1640 cambió su primer apellido por el de «Vermeer») y Digna Baltens.

Su padre regentaba una posada a la que acudían un gran número de pintores y también ejercía como marchante de arte. Probablemente esto influyó en el nacimiento de la vocación artística del joven Vermeer. En la imagen vemos el aspecto actual de la posada

No conocemos dónde se formó como pintor (probablemente en las cercanas ciudades de Amsterdam o Utrech) ni quien fue su maestro. Se ha apuntado en algún momento a la figura del pintor Carel Fabritius, discípulo de #Rembrandt, como su mentor e incluso a Pieter de Hooch.

Sin embargo, no hay ningún documento que así lo acredite. En todo caso, aunque en sus obras podamos apreciar influencia de pintores contemporáneos suyos (especialmente en la temática), desarrolló un estilo muy personal (incluyendo la técnica del pointillé) que lo diferenció claramente del resto.

1653 fue un año decisivo tanto para su vida personal como para su trayectoria artística, ya que entró a formar parte del gremio de pintores de San Lucas y contrajo matrimonio con Catharina Bolnes, una católica y acaudalada mujer. El enlace no fue visto con buenos ojos por María Thins, la madre de la joven, probablemente por la diferencia de estatus económico y, sobre todo, porque Vermeer era calvinista. En este imagen podemos ver cómo el nombre de María Thins aparece tachado en el acta de casamiento.

En este imagen podemos ver cómo el nombre de María Thins aparece tachado en el acta de casamiento

Aunque, finalmente (y tras convertirse Vermeer al catolicismo), acabó aceptando a su yerno y se convirtió en su colaboradora y protectora en los malos momentos.El matrimonio tuvo 15 hijos, aunque 4 de ellos murieron antes de cumplir un año.

También por esas fechas apareció otra figura crucial en la vida de #Vermeer, Pieter Claesz van Ruijven (1624-1674), un coleccionista local que se convirtió en su mecenas. Disfrutó de su apoyo durante toda su vida y está documentado que llegó a acumular hasta 21 cuadros suyos.

La existencia de este gran mecenas, unido a que también obtenía dinero a través de su labor como marchante de arte, puede explicar lo escaso de su producción. Pintaría por encargo y realizaría entre 2 y 3 cuadros por año.

Comienza su carrera realizando cuadros religiosos y mitológicas de gran tamaño con un estilo italianizante que abandonó rápidamente. Estas son: «Cristo en casa de Marta y María» y «Diana y sus compañeras».

Pero a partir de 1657 adopta una temática y un estilo distinto. Son cuadros que representan el interior doméstico de las gentes de su ciudad natal y su tamaño es menor al estar destinados a ser colgadas en las casa de los burgueses. El primer ejemplo es “Joven dormida”.

A partir de ese momento realiza obras en las que convierte en protagonista el estado psicológico de las mujeres representadas y realiza ese tratamiento de la luz (siempre entrando por una ventana situada en la parte izquierda) que le convierte en un pintor especial.

En otras obras introduce la figura del hombre en actitudes que podrían ser de galanteo de galanteo y en las que nos deja mensajes a través de los objetos representados. Por ejemplo, en la presencia del vino en estas dos obras

En otras obras introduce otro de sus elementos característicos, la música. Lo vemos en “La lección de música”, “Mujer con laúd”, “Dama al virginal” y «La guitarrista». Esta utilización de la música es probable que quisiese transmitir connotaciones amorosas y de elegancia.

También en esta etapa realiza sus dos únicas pinturas que representan paisajes, “La callejuela” y una de sus obras maestras, “Vista de Delft”. Esta última nos lleva a uno de los temas más controvertidos sobre la pintura de Vermeer: ¿utilizó la famosa cámara oscura?

Sabemos que los pintores holandeses del S. XVII sí la utilizaba y es muy probable que él también (aunque en el inventario de sus bienes no figura ninguna), pero en lo que casi todos los entendidos coinciden es en que experimentó con ella, fue un elemento más en su trabajo, pero no fue clave en su producción artística.

En lo que también parece haber consenso es en que utilizó el telescopio invertido en la «Vista de Delft» (gracias a Gerardo Gilsanz @GGilsanz por facilitarme esta información). Este asunto es apasionante, pero es muy amplio y da para otro post, por lo que otro día tocará profundizar…

Lo que también sabemos es que, para captar la perspectiva, utilizó la técnica del clavo y el cordel (en 13 obras) que consistía en que el artista fijaba un punto de fuga en la línea imaginaria del horizonte, clavaba un clavo en ese punto del lienzo y ataba un cordel al clavo. A continuación, el pintor lo tensaba y lo dejaba caer sobre la superficie del cuadro, obteniendo así las líneas que indicaban la disposición correcta de las ortogonales. Esto lo podemos ver en su obra «La lección de música».

Su última etapa pictórica coincide con la realización una de sus obras más celebradas “El arte de la pintura” . También a esta época pertenecen las dos únicas obras en las que la figura masculina es la protagonista, “El Astrónomo” y “El Geógrafo”. Se ha especulado con la posibilidad de que el retratado fuera el famoso naturalista Anton van Leeuwenhoek.

No tenemos documentos que acrediten exactamente el tipo de contacto que tuvieron estos dos grandes hombres de Delft. Sin embargo, sí sabemos que Leeuwenhoek fue nombrado albacea de los bienes de Vermeer al morir éste, hecho que demuestra de manera inequívoco que se conocieron. En este vídeo, el profesor Rafael López Borrego nos habla de manera muy didáctica de esta relación, de la cámara oscura -y de otros aspectos interesantes sobre Vermeer y su época- utilizando como hilo conductor el libro de Laura J. Snyder «El ojo del observador» .

Probablemente, sus dos últimas obras fueron «Alegoría de la fe» y «Mujer sentada tocada el virginal». Dos obras que rompen con su tradicional estilo y que corresponde a sus últimos años de vida, en los que estaba sumido en una gran crisis fruto de sus problemas financieros.

Pero de cómo termina la trayectoria artística de Vermeer, cómo y cuándo fallece, cómo cae prácticamente en el olvido durante dos siglos y cómo vuelve a resurgir su figura a partir del S. XIX y de las múltiples anécdotas y curiosidades que giran en torno a esta genio de la pintura, así como de los secretos de sus principales obraas, hablaremos en el próximo #JuevArte (29 de agosto). ¡Os espero a todos!

Fotografías:
Las imágenes y documentos que he utilizado provienen de http://artsandculture.google.com y de https://www.secondcanvas.net/es/.

4 respuestas a «Vermeer, la luz de Delft (1ª parte) [#JuevArte]»

  1. Qué maravilla. Es uno de mis pintores favoritos por el tratamiento de luz, los temas elegidos y su sentido estético y el color. Me obsesiona la luz en mis fotos. Gracias

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