Los «mundos» de Ángeles Santos

«Papá, quiero pintar el mundo. Todo lo que yo he visto». Con estas palabras, una jovencísima (17 años) Ángeles Santos inició, en 1929, la creación de una de las mejores obras del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: “Un mundo”.

Su intensidad, misterio, calidad técnica y tamaño atraen, irremediablemente, al visitante desde el primer momento en que entra en la sala 207 del museo.

Pero volvamos a 1929, a Valladolid (ciudad donde vivía en ese momento Ángeles Santos) y a ese deseo de pintar “el mundo” que le confesó a su padre. ¿Queréis saber qué sucedió?, pues escuchemos a la propia artista :

«Mi padre encargó una tela enorme a la casa Macarrón, que ocupaba toda la pared, una tela gigante, una pieza inmensa de lienzo, que cortada por la mitad y cosida resulta de 220×340 cm para que el mundo cupiera».

«Cuando la recibimos, la clavamos con chinchetas en la pared de mi habitación. Al principio no sabía cómo llenarla, pero iba a pintar algo en ella. Luego ya inventé».

«Para pintar “Un mundo” hice varios croquis previos, unos dibujos preliminares. A veces me despertaba en medio de la noche con una idea, me levantaba y dibujaba. Surgió solo».

«Es un cuadro de gran tamaño en el que puse todo lo que hasta entonces había visto, intuido y observado. El universo, el cielo, el infierno, las almas y el mundo tangible que conocía, las ciudades, las casas, la vida, los trenes, las playas, los ríos, los cementerios […]».

Y el resultado fue espectacular. De hecho, cuando se expuso ese mismo año en el IX Salón de Otoño de Madrid el éxito fue abrumador: intelectuales de la talla de Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén o Ramón Gómez de la Serna quedaron fascinados con su obra.

Gómez de la Serna (que se enamoró de ella) escribió: «En el Salón de Otoño ha surgido una revelación: la de una niña de diez y siete años. Ángeles Santos, que aparece como Santa Teresa de la pintura, oyendo palomas y estrellas que le dictan el tacto que han de tener sus pinceles».

Y es que mirar con detenimiento este cuadro nos permite conocer el mundo de una joven que, sin haber tenido formación académica (recibió únicamente algunas clases particulares), de forma casi autodidacta, dominaba recursos del Surrealismo, Realismo Mágico y la Nueva Objetividad.

Pasados varios años, ella misma cuenta que le influyó mucho la lectura del libro “Realismo mágico, post expresionismo” de Franz Roh a través del que conoció (en fotografías) la obra de Joan Miró y de artistas de la Nueva Objetividad alemana.

Y también cuenta que se inspiró en los siguientes versos de Juan Ramón Jiménez: «(…) vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra».

Analizar esta obra resulta muy complejo, pero podríamos decir que en “Un mundo” hay una «Zona terrenal», con forma de cubo (¿Cubismo?) para que, como dijo la artista, «se viese mejor las cosas que había en el mundo».

En esta «Zona terrenal» podemos observar muchas cosas: un partido de fútbol,

…otro de tenis,

… una sala de exposiciones y un cine,

… una playa,

… un avión a punto de despegar,

… el interior de edificios sin techo que nos permite “entrar” en su intimidad,

… un cortejo fúnebre que se dirige al cementerio donde vemos lápidas y un recién enterrado cuya alma parece que se ¿eleva?

y un tren y una estación con viajeros que esperan su llegada.

Pero además, hay una zona ¿CÓSMICA? o ¿IRREAL? Sabemos que en esa época se estaban realizando estudios sobre Marte. De hecho, Ángeles Santos llegó a decir jocosamente que, si el hombre llegaba a Marte, le gustaría «que se llevaran el cuadro para que supieran cómo somos».

En esta zona, aparecen unas figuras femeninas de extraño aspecto alargado, como alienígenas, sin pelo ni orejas…

… otras que suben por una escalera para llegar a ¿Marte?

Y otras, en la parte izquierda, que son como ¿ángeles? que parecen columpiarse sobre estrellas.

Ver este cuadro en vivo es toda una experiencia que se puede prolongar horas. Y su interpretación es compleja y libre, por lo que si tenéis la oportunidad de verlo en el Museo Nacional de Arte Rina Sofía (http:// www.museoreinasofia.es), dejad volar vuestra imaginación y recordad cómo una joven de 17 años logró plasmar «su mundo».

Referencias:

Entrevista a Ángeles Santos para “El Cultural” de “El Mundo” con motivo de la exposición “Fuera de orden. Mujeres en la vanguardia española” de la Fundación MAPFRE. Publicada el 31/01/1999.

Web del @museoreinasofia .

Vídeo de la restauración realizada en 2019.

Podcast de @artecompacto.

https://open.spotify.com/episode/3Tl3xbK0uAZR8GYHAHHbv.

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