Chema Madoz, la poesía visual que nos lleva a otros mundos [#JuevArte]

“Recuerdo una anécdota de mi infancia… Cuando tenía cuatro años, mi madre me llevó a unas clases que impartía una señora en su propia casa. El primer día, todos los demás niños estaban sentados alrededor de una mesa grande en la cocina, y no había espacio para mí. La profesora me dijo: ´No te preocupes, ahora mismo te preparamos un sitio´. Y abrió la puerta del horno para que me sirviera de pupitre. Me senté en mi banqueta, con el cuaderno sobre la puerta abierta, mirando el interior negro del horno”. Chema Madoz siempre se refiere a esta experiencia, que vivió siendo un niño, como el primer momento en el que tuvo la certeza de la gran cantidad de oportunidades de interpretación que tenían los objetos, y es que este carismático fotógrafo ha logrado crear un estilo personal en el que utiliza objetos cotidianos y logra dotarlos de un significado que va más allá de lo evidente, porque Chema Madoz mira las cosas de otra manera. En su inagotable imaginario caben tantas ideas como objetos utiliza para darles forma, creando auténticas poesías visuales, imágenes que hablan.

Chema Madoz nació en Madrid en 1958, vivió en el castizo barrio de San Blas y estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Su primer contacto con una cámara fotográfica se produjo por casualidad: con motivo de un viaje -y como no tenía suficiente dinero para comprarse un equipo de música, objetivo por el que estaba ahorrando-, decidió invertir el dinero que tenía en comprar una cámara de fotos, una Olympus OM2 Réflex. Y se produjo el flechazo, el amor a primera vista. 

A partir de ese momento, su pasión por la fotografía fue aumentando exponencialmente, hasta el punto de que decidió abandonar su trabajo en una sucursal bancaria para volcarse en su carrera como fotógrafo y comenzó a estudiar en el Centro de Enseñanza de la Imagen.

Siempre ha utilizado una técnica analógica y como materiales sólo usa una cámara, un trípode y un fotómetro para medir la luz. Ni zoom, ni gran angular, únicamente utiliza un objetivo normal que es la forma más parecida a cómo vemos los humanos los objetos. Además, sus fotografías son siempre en blanco y negro, y cuando se le pregunta acerca de ello siempre responde que “porque considero que marca una distancia con la realidad”.

Tras unos inicios en que llamó la atención de importantes galeristas por su peculiar estilo, realiza su primera muestra individual en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid en 1983. Pero su presentación al gran público no llegó hasta el año 2000 con la exposición que le dedicó el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía titulada “Madoz. Objetos 1990-1999”, primera retrospectiva que este museo dedicaba a un fotógrafo español. En ella pudimos ver obras que se convirtieron a partir de ese momento en icónicas y el éxito fue apabullante.

Ese mismo año le llegó el mayor reconocimiento a su trayectoria, el Premio Nacional de Fotografía, lo que dio un espaldarazo definitivo a su carrera que no ha dejado de crecer y desarrollarse, pero siempre sin alejarse de ese imaginario tan particular y evocador en el que una cuchara proyecta la sombra de un tenedor, una nube se convierte en la copa de un árbol o unas vías de un tren de juguete sirven como correa de un reloj.

Esa capacidad para manipular los objetos y reinventar su significado, logra crear una complicidad con el espectador que en algunas ocasiones se convierte en un juego y en otras en un auténtico ejercicio humorístico. Sus fotografías tratan de poner a prueba nuestra inteligencia, de convencernos de que el significado que percibimos de sus composiciones son sólo un agujero que él ha encontrado dentro de la realidad y que nos pone en contacto con otros mundos. 

Otra peculiaridad es que nunca fotografía personas (excepto en el inicio de su carrera), hecho que él mismo explica diciendo que su objetivo es transmitir conceptos, ideas, y si representara a personas debería captar la psicología y las emociones de los modelos, algo que no le interesa.

Con respecto a su forma de trabajar, Chema Madoz siempre tiene el mismo objetivo: crear asociaciones de objetos que nos pongan en contacto con otros mundos, pero llega a él por dos caminos distintos. El primero comienza cuando acude al Rastro, a diferentes establecimientos o, simplemente, caen en sus manos objetos cotidianos y los almacena en su estudio. Entonces empieza a experimentar con ellos, hasta que encuentra a través de asociarlos, la combinación que logra dar un sentido distinto al preconcebido, al tradicional, al que estamos acostumbrados. Es decir, busca en los objetos elementos que le ayuden a generar una una idea o concepto.

En otras ocasiones, sin embargo, actúa de manera inversa: tiene una idea y se lanza a buscar objetos que le permitan lograr traducirla desde su cabeza a una composición material. En este caso son los objetos que ha encontrado los que le ayudan a conseguir plasmar esa idea.

La técnica tan depurada y precisa que utiliza, unida a ese universo tan particular, logra que cuando veamos una fotografía de Chema Madoz rápidamente la identifiquemos, que no dudemos de quién es el autor: es el sueño de cualquier artista, ser reconocido por su estilo. 

Hay quien ha querido ver como elementos que han influido en su estilo las famosas “Greguerías” de Ramón Gómez de la Serna y los Haikus orientales, pero él atribuye esta facilidad y gusto por asociar objetos a su condición de hijo único, hecho que le obligó a esforzarse por encontrar la manera de experimentar y crear mundos paralelos él solo con sus juguetes para entretenerse.

Ha realizado colaboraciones con importantes figuras de otras disciplinas como con el poeta Joan Brossa -junto con quien escribió el libro “Fotopoemario”- y con la diseñadora de moda Purificación García, de quien realizó las imágenes de varias campañas publicitarias.

Chema Madoz es el fotógrafo preferido de muchas personas, y espero que después de leer este post y disfrutar de sus fotografías (a las que nunca pone título), tú lo incluyas, al menos, en la nómina de tus favoritos y te animes a vivir de vez en cuando en los mundos que sus creaciones nos proponen. Es una experiencia evocadora y mágica.

Fotografías:

www.chemamadoz.com

www.museoreinasofia.es

@ChemaMadoz

Para saber más:

  • Información de la exposición que le dedicó, en el año 2000, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía titulada “Madoz. Objetos 1990-1999”

https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/madoz-objetos-1990-1999

  • Programa “Imprescindibles” “Regar lo escondido» de RTVE

http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-chema-madoz-regar-escondido/5158161/

  • Entrevista en la Fundación Juan March el 31 de mayo de 2018

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